En algún momento, todos los growers llegan a la misma pregunta. Al principio hay emoción porque algo crece, después aparece el estrés de si todo va “como debe”, y al final—cuando se acerca la cosecha y empiezan las comparaciones—sale la frase:
“Vale… pero ¿cuánto se supone que debería sacar por metro cuadrado?”
Y ahí empieza el lío, porque internet adora los números sin contexto. Alguien sube una foto con un cubo de cogollos y “1 kg de 1 m²”, otro suelta “2 g/W con LED”, y un principiante lo lee como si fuera el estándar. Pero el rendimiento en indoor no es una cifra: es la suma de condiciones, decisiones y errores. Y además, el “1 m²” a veces se mide de forma bastante… creativa.
Este artículo te da una respuesta honesta: qué es normal, qué es bueno, qué es realmente alto—y por qué.
Antes de contar gramos: define qué estás midiendo
“Rendimiento por 1 m²” suena simple, pero en la práctica mucha gente compara cosas distintas. Uno pesa en fresco recién cortado, otro pesa con un secado demasiado corto, otro incluye hojas azucaradas, otro deja trozos de tallo. Y luego todos se preguntan por qué los números no coinciden.
Aquí, cuando digo “rendimiento”, me refiero a:
- peso seco tras un secado correcto,
- sin tallos,
- sin “lastre verde” (no inflado con hojas),
- y calculado sobre la superficie real del canopy—el metro cuadrado que estaba lleno y realmente iluminado.
Si quieres compararte en serio, compárate así.
¿Qué es “mucho”? Rangos reales, no récords de foro
La respuesta más correcta sería “depende”. Ya lo sé, no ayuda. Así que vamos con rangos realistas, pero con contexto, no como reglas sagradas.
En un cultivo indoor típico con LED, sin CO₂, ciclo normal y manejo razonable, un resultado sólido empieza alrededor de 500 g por 1 m². Eso suele significar que tienes controlados los básicos: luz, riego, clima, y no estás cometiendo errores graves.
Un nivel muy bueno para muchos homegrowers está en 600–800 g por 1 m². Esto rara vez es “suerte” o “la genética lo hizo todo”: es estabilidad. Canopy uniforme, entorno constante, entrenamiento bien aplicado y raíces trabajando sin altibajos.
Cuando alguien saca 800–900 g por 1 m² de forma repetible sin CO₂, normalmente ya tiene un sistema, no un golpe de suerte. A partir de ahí se complica, porque la planta empieza a estar limitada por más cosas que la luz: temperatura de hoja, disponibilidad de CO₂ en el aire, transporte de agua y nutrientes, estabilidad del clima.
Los 900–1100 g por 1 m² son posibles, pero en la práctica suelen ir ligados a CO₂, luz fuerte y muy uniforme, y control climático serio. Ahí ya entramos en nivel semi-profesional: el equipo tiene que estar a la altura del manejo.
¿Y el famoso “1 kg por m²”? Sí, se puede. Pero cuando alguien lo vende como estándar, suele omitir datos clave: cuánto duró el crecimiento, qué PPFD llevaba, si usó CO₂, cómo controló el clima—y sobre todo: si es repetible.
g/W: útil, pero a veces engañoso
Antes se decía: “1 gramo por vatio es bueno”. Era fácil en época HPS, donde los vatios se traducían más o menos directo a luz útil.
Hoy con LEDs modernos, el g/W sigue siendo útil, pero hay que entender qué mide: es un indicador de eficiencia energética, no una garantía de masa total.
Ejemplos reales:
- 600W y 700 g → gran eficiencia y gran resultado
- 1000W y 900 g → más masa, pero peor eficiencia
¿Qué es “mejor”? Depende de tu objetivo. Si no estás calculando ROI como una empresa, lo inteligente suele ser un equilibrio: buen rendimiento y calidad sin estresar plantas ni disparar la factura eléctrica.
Lo que muchos olvidan: el tiempo del ciclo también “cuesta”
Dos resultados pueden parecer parecidos en la báscula y ser historias completamente distintas.
500 g por 1 m² con un crecimiento corto y un ciclo limpio no es lo mismo que 800 g por 1 m² tras un crecimiento largo donde las plantas estuvieron seis semanas extra antes de pasar a 12/12. Mismos gramos, distinta producción “por mes”.
Por eso, al comparar, pregúntate: ¿quieres un récord en un ciclo o maximizar producción anual? En un año, un 650–750 g estable con ciclos más cortos y repetibles suele ganar a un solo “run heroico” de 1 kg seguido de resultados irregulares.
El rendimiento no es solo peso: densidad y calidad pueden mentir
Internet ama el peso. Los growers también. Pero cualquiera que haya tenido un cogollo denso y resinoso sabe que 700 g de “material compacto” pueden valer más que 900 g de flores aireadas que se vuelven una “lana seca” tras una semana en el bote.
Cuando persigues solo el número, es fácil caer en:
- demasiada luz demasiado cerca del canopy,
- sobrefertilizar para “inflar”,
- canopy demasiado cerrado sin aire,
- alargar crecimiento sin control “porque aún puede crecer”.
La masa puede subir, pero la calidad cae: estructura más aireada, foxtailing, más estrés, y a veces un perfil de terpenos más pobre porque las puntas van demasiado calientes.
¿Qué limita de verdad el rendimiento por m²?
Muchos piensan: “mi lámpara es floja”. Pero en muchos cultivos domésticos, la lámpara dejó de ser el cuello de botella hace tiempo.
El límite más común es la estabilidad del entorno. Si tuviera que señalar tres cosas que frenan el salto de “correcto” a “muy bueno”, serían:
- clima y VPD (¿la planta puede transpirar y trabajar sin estrés constante?),
- estabilidad de la zona radicular (ritmo de riego, oxigenación, temperatura, sin montaña rusa de EC),
- canopy uniforme (¿trabaja todo el m² o solo unas pocas puntas en el centro?).
La buena noticia: un 10–15% más de rendimiento muchas veces llega no por una lámpara más potente, sino por mejor circulación de aire, temperaturas más estables y riego menos caótico.
La definición real de “mucho”: repetibilidad
Si quieres la definición más honesta de “alto rendimiento”, es esta:
Mucho es un resultado que puedes repetir.
Un récord puntual lo puede tener cualquiera: un fenotipo perfecto, un ciclo perfecto, un timing perfecto. La maestría empieza cuando sacas 700–800 g por 1 m² de forma constante y sabes exactamente por qué. Sin milagros, sin lotería.
Veredicto maryjane.farm
Si quieres una brújula simple que no engaña:
- 500 g por 1 m² = sólido y buen punto de partida,
- 600–800 g por 1 m² = muy buen nivel y cultivo consciente,
- 800–900 g por 1 m² = sistema afinado y estable,
- 900 g–1 kg+ por 1 m² = proyecto de optimización, condiciones top, a menudo CO₂, mucho control.
Antes de perseguir “1 kg por m²”, hazte una pregunta mejor: ¿tu sistema es estable? ¿la calidad sube junto con la masa? ¿puedes repetir el resultado?
Porque en indoor no gana quien hace un récord una vez.
Gana quien tiene control.







